24 de noviembre de 2013

TU PARTIDA, TU PRESENCIA, LA VIDA

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Tan solo me miro, como intentando decirme algo, ya estaba agotada de tanta lucha. Por más que intentaba yo, uno y otra vez para tu corazón se quedara conmigo, no vi, no vi, que ya era el tiempo, el momento de tu partida.
Por mas que deseaba retenerte y que estuvieras mas a mi lado, mis oraciones intentaba mover  cielo y tierra para que te quedaras, pero la pesadas horas en tu existencia, no te daba respiro, te miraba y el silencio dejaba que tus ojos hablara, el silencio hería para que me diera cuenta que era tu hora, tu paso, tu vuelo, te mire y mi alma quedo helada, al ver tu exhalación, la ultima.

Como estocada profunda de la realidad,  vi como abandonabas, como te ibas, tu cuerpo aflojarse repentinamente para luego se adueñara de ti el frío, rígido e inerte, para tu cuerpo pequeño, vacío como la oscuridad de la muerte, grite desde la profundidad eterna de mi alma, pero ya no estabas.
Esos ojos tan particular, tan perdido en un lugar, en un momento existencial me decían que ya no estaban, pero como ironía de la vida que aguijonea la realidad ahí estabas a mi lado, ahora en eterna compañía. Tan solo suspire mire al cielo, crujiendo mi ser dije Dios mío.
Tan solo quedaba un acto racional y pensar que no te habías ido a otro lugar, que tan solo estabas ahí, a mi lado, viendo como mi ser se quebraba de dolor, bajo otras circunstancias desconocida a mi experiencia, otra forma de vida, tan solo la fe daba a mis ojos la visión con que mirar. Por que la vida tan frágil, tan eterna, infinita, tan limitada, tan valiosa, es presencia y pasajera, es ser y no ser, es cambio.