
Empezó
el almuerzo con una rica y autóctona humita, se había invitado a los hijos de
mi mujer (que no son los hijos de mi sangre pero son los que la vida en
circunstancias existenciales nos regala). Para los nietos de mi esposa, que no
son mis nietos pero si en adopción, se le hizo unas hamburguesas con papas
fritas. Todo amenizaba y todo se compartía, hasta que el mayor de los nenes se
puso a jugar...