
En el pasaje del Coran como en la Biblia, habla de un mandato
dado al hombre y una tentación e incumplimiento del mandato.
Pero Satán le susurró, diciendo: “¡Oh Adán! ¿Quieres que
te indique el árbol de la vida eterna, y [por medio de él] un dominio que no se
extingue?” (Taa-Haa: 120)
Y [en cuanto a ti], ¡Oh Adán!, vivid tú y tu mujer en este
jardín, y comed de lo que queráis; pero no os acerquéis...